Los estados del ego influyen en nuestras relaciones de pareja

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LOS ESTADOS DEL EGO INFLUYEN EN NUESTRAS RELACIONES DE PAREJA
Introducción: la voz que no es mía
Una noche cualquiera, después de un día cargado, Anna y David discuten sobre quién iba a buscar a los niños a la escuela.
— “Siempre haces lo mismo, nunca te comprometes lo suficiente.”
El tono de voz de Anna sorprende al propio David. E incluso ella misma, cuando lo repite mentalmente después de encerrarse en la habitación. Aquella frase, con ese timbre, no sonaba suya. Parecía más la voz de su madre, que le decía a menudo lo mismo cuando era pequeña.
Este fenómeno es más habitual de lo que pensamos. A veces no discutimos como adultos que somos, sino como hijas e hijos que fuimos. Y lo que se reproduce en el presente no es sólo la situación actual, sino fragmentos antiguos de nuestra historia que entran en escena.
Richard G. Erskine, psicoterapeuta integrativo, llama ego-states (estados del ego). Y entenderlos puede transformar la forma en que vivimos la pareja y la intimidad.
¿Qué son los estados del ego?
La palabra “ego” puede confundirse, porque a menudo se asocia a orgullo o vanidad. Pero cuando Erskine habla de ego-states, se refiere a configuraciones internas de nuestro yo que conservan emociones, pensamientos y formas de reaccionar aprendidas en la infancia y la adolescencia.
Imagina que dentro de ti hay una especie de archivo de voces que se va llenando con experiencias significativas. Cuando una situación actual se asemeja a alguna de esas del pasado, se abre el archivo y sale la voz asociada. Y no sólo la ve: también el tono, la postura corporal, la forma de sentir.
De esta forma, en la relación de pareja no sólo se encuentran dos personas adultas. También entran en juego sus partes infantiles, sus figuras parentales interiorizadas, sus heridas y defensas.
Erskine lo diferencia de la visión clásica del Análisis Transaccional (Padre, Adulto, Niño) porque él pone el énfasis en la dimensión relacional y vivencial. No son categorías fijas, sino partes vivas, con recuerdos y emociones propias, que aparecen en relación al otro.
Cómo aparecen en las relaciones actuales
Los estados del ego no se quedan en un manual de psicología; se manifiestan cada día en nuestras relaciones más cercanas.
- Cuando proyectamos exigencias infantiles en la pareja: “Cuídame cómo no me cuidaron”.
- Cuando resonamos con la voz de un progenitor y la trasladamos al otro: “Tienes que hacerlo mejor, nunca es suficiente”.
- Cuando entramos en estado infantil y nos cerramos, lloramos o hacemos un mutis desproporcionado.
Lo que complica la situación es lo que podríamos llamar contagio emocional. Si yo entro en un estado crítico (por ejemplo, la voz del padre exigente), es probable que despierte en mi pareja el estado infantil sumiso o rebelde. Así se crean ciclos que se alimentan: crítica ↔ defensa, exigencia ↔ retirada.
Aquí es donde Erskine nos invita a distinguir: no eres tú contra tu pareja; es una parte tuya contra una parte de él/ella. Cuando se realiza este cambio de mirada, se abre una posibilidad de salida.
El Pariente Ego State internalizado
El Parent Ego State son las voces parentales (y otras figuras de autoridad) que interiorizamos. Pueden aparecer de dos formas:
- Padre/Madre crítico/a: la voz que juzga, exige, reprocha. “Siempre llegas tarde”, “No lo haces bien”, “Tienes que ser más responsable”.
- Padre/Madre nutritivo: la voz que cuida, protege, consuela. Pero incluso ésta puede tener una sombra si se convierte en sobreprotección: “No hagas esto, que te harás daño”, “Déjalo, ya lo hago yo”.
Cuando ese estado aparece en la pareja, el otro puede sentirse juzgado, infantilizado o anulado. Aunque el amor sea real, la forma en que se canaliza puede ser hiriente.
Ejemplo cotidiano: Una mujer le dice a su pareja: “No puedes dejar las cosas a medias, eso no es serio”. A primera vista parece una queja doméstica, pero si escuchamos el tono y las palabras, resuena la voz de su padre exigente.
👉 Ejercicio reflexivo: ¿Qué frases que dices a menudo parecen venir de otra voz? ¿Quizás de un padre, madre, abuelo, profesor…? Echa una lista corta y mira si reaparecen en la relación.
El Infante Ego State en acción
Si el Pariente trae las voces de la autoridad, el Niño lleva las emociones y necesidades tempranas. Todos y todas tenemos en nuestro interior partes infantiles que se activan en momentos de vulnerabilidad.
- Niño sumiso: calla para no perder el cariño, se adapta aunque no quiera.
- Niño rebelde: explota cuando siente control, dice “no” aunque quisiera decir “sí”.
- Niño vulnerable: pide amor con intensidad, llora, se engancha.
En pareja, estas partes aparecen cuando nos sentimos heridos. Un comentario que toca un punto sensible puede desencadenar una reacción desproporcionada porque no responde ahora, sino a un dolor antiguo.
Ejemplo: después de una discusión, una persona se cierra y dice “No me hables”. No habla el adulto, sino la niña herida que aprende a protegerse en silencio.
El riesgo es que la pareja no entienda qué pasa y lo interprete como desinterés o frialdad, cuando en realidad es una llamada de auxilio infantil.
👉 Ejercicio reflexivo: Recuerda un momento en el que te sentiste desbordado/a con tu pareja. Si miras atrás, ¿a qué edad te reconoces? ¿Qué niño tuyo apareció?
El Adulto como puente de conciencia
El tercer estado es el adulto, que no es sólo la madurez cronológica, sino la capacidad de conectar con el presente y poner contexto. El Adulto es quien puede escuchar a las partes internas y, al mismo tiempo, reconocer la realidad actual.
- Ejemplo: “Sé que ahora me estoy defendiendo lo pequeño que lo hacía, pero realmente él no me quiere hacer daño”.
- Ejemplo: “Me está saliendo la voz crítica de mi madre, pero yo puedo elegir otro tono”.
El Adulto no anula las demás partes. No se trata de silenciar al niño o expulsar al padre crítico. Se trata de darles sitio, entender qué intentan proteger y elegir cómo actuar.
En definitiva, es el puente de conciencia que nos permite relacionarnos desde el presente y no desde el pasado.
👉 Mini práctica: La próxima vez que te notes reactivándote, respira fondo y dite: “Ahora soy adulto/a. Puedo elegir cómo responder.”
Estrategias prácticas para reconocer y transformar
¿Cómo llevar esta mirada a la vida cotidiana? Aquí tienes algunas estrategias sencillas pero transformadoras:
- Detectar la voz. Pregúntate: “¿A quién me recuerda ese tono? ¿Esta frase es mía o la escuché a menudo en casa?”
- Nombrar el estado. Decirte: “Ahora me está hablando mi parte crítica” o “Esto es la niña vulnerable”. Ponerle nombre desactiva el automatismo.
- Validar la parte interna. En lugar de luchar por ellos, puedes reconocer que tiene una función protectora. Ej.: “Esta voz crítica quiere que no haga el ridículo. Gracias, pero ahora no es necesario.”
- Compartir con la pareja. Puedes explicar lo que te ocurre sin acusar. Ej.: “Cuando te hablo así, noto que es la voz de mi padre hablando a través mío. No quiero que te caiga a ti.”
- Prácticas de presencia. Respirar, mirar a los ojos, tomar una pausa antes de contestar. Esto ayuda a volver al Adulto y escoger mejor la respuesta.
- Crear rituales de presencia. Un café juntos sin móviles, una caminata corta por hablar, un momento para validarse mutuamente.
👉 Ejercicio compartido en pareja:
Una vez a la semana, tómese 15 minutos para responder juntos:
- “¿Qué mi parte ha aparecido más esta semana?”
- “¿Cómo lo has vivido tú?”
- “Cuando me pongo así, ¿qué te pasa a ti? ¿Qué necesitas?”
Este ejercicio genera conciencia mutua y reduce malentendidos.
Reflexión final
Los estados del ego no son enemigos que derrotar. Son partes de nuestra historia que, en algún momento, nos ayudaron a sobrevivir y protegernos. El problema aparece cuando toman el control sin que nos demos cuenta y convierten la relación en una batalla entre fantasmas.
Cuando aprendemos a reconocerlos, no sólo entendemos mejor a nuestra pareja: nos entendemos mejor a nosotros mismos. Y en ese reconocimiento, la relación se hace más auténtica, más honesta, más presente.
En lugar de vivir desde el antiguo guión, podemos escribir juntos una historia nueva. Una historia en la que el amor no es una repetición de voces del pasado, sino un acto consciente de presencia en el presente.
Cristina Salvia para Matriusques.
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¿ELS ESTATS DE L’EGO INFLUEIXEN EN LES NOSTRES RELACIONS DE PARELLA?
Introducció: la veu que no és meva
Una nit qualsevol, després d’un dia carregat, Anna i David discuteixen sobre qui havia d’anar a buscar els nens a l’escola.
— “Sempre fas el mateix, mai no et compromets prou.”
El to de veu d’Anna sorprèn el mateix David. I fins i tot ella mateixa, quan el repeteix mentalment després de tancar-se a l’habitació. Aquella frase, amb aquell timbre, no sonava seva. Semblava més la veu de la seva mare, que li deia sovint el mateix quan era petita.
Aquest fenomen és més habitual del que pensem. A vegades no discutim com a adults que som, sinó com a filles i fills que vam ser. I allò que es reprodueix en el present no és només la situació actual, sinó fragments antics de la nostra història que entren a escena.
Richard G. Erskine, psicoterapeuta integratiu, en diu ego-states (estats de l’ego). I entendre’ls pot transformar la manera com vivim la parella i la intimitat.
Què són els estats de l’ego?
La paraula “ego” pot confondre, perquè sovint s’associa a orgull o vanitat. Però quan Erskine parla d’ego-states, es refereix a configuracions internes del nostre jo que conserven emocions, pensaments i maneres de reaccionar apreses en la infància i l’adolescència.
Imagina que dins teu hi ha una mena d’“arxiu de veus” que es va omplint amb experiències significatives. Quan una situació actual s’assembla a alguna d’aquelles del passat, s’obre l’arxiu i surt la veu associada. I no només la veu: també el to, la postura corporal, la manera de sentir.
D’aquesta manera, en la relació de parella no només es troben dues persones adultes. També hi entren en joc les seves parts infantils, les seves figures parentals interioritzades, les seves ferides i defenses.
Erskine ho diferencia de la visió clàssica de l’Anàlisi Transaccional (Pare, Adult, Nen) perquè ell posa l’èmfasi en la dimensió relacional i vivencial. No són categories fixes, sinó parts vives, amb records i emocions pròpies, que apareixen en relació amb l’altre.
Com apareixen en les relacions actuals
Els estats de l’ego no es queden en un manual de psicologia; es manifesten cada dia en les nostres relacions més properes.
- Quan projectem exigències infantils en la parella: “Cuida’m com no em van cuidar”.
- Quan ressonem amb la veu d’un progenitor i la traslladem a l’altre: “Has de fer-ho millor, mai n’hi ha prou”.
- Quan entrem en estat infantil i ens tanquem, plorem o fem un mutis desproporcionat.
El que complica la situació és el que podríem anomenar contagi emocional. Si jo entro en un estat crític (per exemple, la veu del pare exigent), és probable que desperti en la meva parella l’estat infantil submís o rebel. Així es creen cicles que s’alimenten: crítica ↔ defensa, exigència ↔ retirada.
Aquí és on Erskine ens convida a distingir: no ets tu contra la teva parella; és una part teva contra una part d’ell/a. Quan es fa aquest canvi de mirada, s’obre una possibilitat de sortida.
El Parent Ego State internalitzat
El Parent Ego State són les veus parentals (i d’altres figures d’autoritat) que vam interioritzar. Poden aparèixer de dues maneres:
- Pare/Mare crític/a: la veu que jutja, exigeix, retreu. “Sempre arribes tard”, “No ho fas bé”, “Has de ser més responsable”.
- Pare/Mare nutritiu: la veu que cuida, protegeix, consola. Però fins i tot aquesta pot tenir una ombra si es converteix en sobreprotecció: “No facis això, que et faràs mal”, “Deixa-ho, ja ho faig jo”.
Quan aquest estat apareix en la parella, l’altre pot sentir-se jutjat, infantilitzat o anul·lat. Encara que l’amor sigui real, la manera com es canalitza pot ser feridora.
Exemple quotidià: Una dona diu a la seva parella: “No pots deixar les coses a mig fer, això no és seriós”. A primera vista sembla una queixa domèstica, però si escoltem el to i les paraules, hi ressona la veu del seu pare exigent.
👉 Exercici reflexiu: Quines frases que dius sovint semblen venir d’una altra veu? Potser d’un pare, mare, avi, professor…? Fes una llista curta i mira si reapareixen en la relació.
L’Infant Ego State en acció
Si el Parent porta les veus de l’autoritat, l’Infant porta les emocions i necessitats primerenques. Tots i totes tenim dins nostre parts infantils que s’activen en moments de vulnerabilitat.
- Infant submís: calla per no perdre l’afecte, s’adapta encara que no vulgui.
- Infant rebel: explota quan sent control, diu “no” encara que volgués dir “sí”.
- Infant vulnerable: demana amor amb intensitat, plora, s’enganxa.
En parella, aquestes parts apareixen quan ens sentim ferits. Un comentari que toca un punt sensible pot desencadenar una reacció desproporcionada perquè no respon a l’ara, sinó a un dolor antic.
Exemple: després d’una discussió, una persona es tanca i diu “No em parlis”. No parla l’adult, sinó la nena ferida que aprèn a protegir-se amb silenci.
El risc és que la parella no entengui què passa i ho interpreti com a desinterès o fredor, quan en realitat és una crida d’auxili infantil.
👉 Exercici reflexiu: Recorda un moment en què et vas sentir desbordat/da amb la teva parella. Si mires enrere, a quina edat et reconeixes? Quin infant teu va aparèixer?
L’Adult com a pont de consciència
El tercer estat és l’adult, que no és només la maduresa cronològica, sinó la capacitat de connectar amb el present i posar context. L’Adult és qui pot escoltar les parts internes i, alhora, reconèixer la realitat actual.
- Exemple: “Sé que ara m’estic defensant com ho feia de petita, però realment ell no em vol fer mal”.
- Exemple: “M’està sortint la veu crítica de la meva mare, però jo puc triar un altre to”.
L’Adult no anul·la les altres parts. No es tracta de silenciar el nen o expulsar el pare crític. Es tracta de donar-los lloc, entendre què intenten protegir i triar com actuar.
És, en definitiva, el pont de consciència que ens permet relacionar-nos des del present i no des del passat.
👉 Mini pràctica: La propera vegada que et notis reactivant-te, respira fons i digues’t: “Ara sóc adult/a. Puc triar com respondre.”
Estratègies pràctiques per reconèixer i transformar
Com podem portar aquesta mirada a la vida quotidiana? Aquí tens algunes estratègies senzilles però transformadores:
- Detectar la veu. Pregunta’t: “A qui em recorda aquest to? Aquesta frase és meva o la vaig escoltar sovint a casa?”
- Nombrar l’estat. Dir-te: “Ara m’està parlant la meva part crítica” o “Això és la nena vulnerable”. Posar-li nom desactiva l’automatisme.
- Validar la part interna. En lloc de lluitar-hi, pots reconèixer que té una funció protectora. Ex.: “Aquesta veu crítica vol que no faci el ridícul. Gràcies, però ara no cal.”
- Compartir amb la parella. Pots explicar el que et passa sense acusar. Ex.: “Quan et parlo així, noto que és la veu del meu pare parlant a través meu. No vull que et caigui a tu.”
- Pràctiques de presència. Respirar, mirar als ulls, fer una pausa abans de contestar. Això ajuda a tornar a l’Adult i escollir millor la resposta.
- Crear rituals de presència. Un cafè junts sense mòbils, una caminada curta per parlar, un moment per validar-se mútuament.
👉 Exercici compartit en parella:
Un cop a la setmana, preneu-vos 15 minuts per respondre plegats:
- “Quina part meva ha aparegut més aquesta setmana?”
- “Com ho has viscut tu?”
- “Quan em poso així, què et passa a tu? Què necessites?”
Aquest exercici genera consciència mútua i redueix malentesos.
Reflexió final
Els estats de l’ego no són enemics a derrotar. Són parts de la nostra història que, en algun moment, ens van ajudar a sobreviure i a protegir-nos. El problema apareix quan prenen el control sense que ens n’adonem i converteixen la relació en una batalla entre fantasmes.
Quan aprenem a reconèixer-los, no només entenem millor la nostra parella: ens entenem millor a nosaltres mateixos. I en aquest reconeixement, la relació es fa més autèntica, més honesta, més present.
En comptes de viure des del guió antic, podem escriure junts una història nova. Una història on l’amor no és una repetició de veus del passat, sinó un acte conscient de presència en el present.
Cristina Salvia per a Matriusques.
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